
María Auxiliadora Balladares (Guayaquil, 1980) es escritora y profesora de literatura en la Universidad San Francisco de Quito. Estudia la obra de poetas latinoamericanos del XX y el XXI. Ha publicado el libro de cuentos Las vergüenzas (Antropógafo, 2013), el ensayo Todos creados en un abrir y cerrar de ojos (Centro de Publicaciones de la PUCE, 2015) acerca de la obra de Blanca Varela y el poemario Animal (La caída, 2017).
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el caballo
de los cuentos de felisberto y di benedetto
quisiera tener manos
y poder llevarme cosas de aquí
o dar cuenta de los gorgojos
en el huerto
esto se llama libertad
y la carga que arrastro
se llama hombre
quisiera poder acariciar
lo que queda de suavidad
en el rostro de ella
pero no puedo
no me gusta
cuando me toca
como si yo fuera persona
si no tuviese pelaje
sería distinto
gozaría
de sus dedos en mi oreja
me iré
montaré una hembra
aunque la brida me lastime
o haré de nido
a los pájaros nuevos
aquí no puedo estar
me iré al campo
y miraré el salitre
en el salitral
mataré al hombre
de las espuelas
y me mojaré
bajo la tempestad
correré con cada músculo
soy un caballo adulto
ya no voy dejando
mis partes
en el camino
me iré y beberé
agua de un riachuelo
quisiera tener manos
sé que por mis patas
son impensables los pactos
o las despedidas
rata
roo soy rata de dientecillos afilados
corro y me escabullo debajo de las puertas
muerdo soy rata la rabia ataca ya mi sistema nervioso
acaricio recién parida acomodo con el hocico a mis crías
me ahogo muero envenenada
rechino los dientes soy rata y mi corazón galopa
chillo al agitarse mi cuerpo mientras copulo
destrozo soy rata y el cartón me violenta
duermo se eriza mi pelaje si sueño con miedo
jorobada
el último esfuerzo que haré
será subir al ballenato
a mi lomo
me ayudaré con las pectorales
a encontrar el equilibrio
una vez encima mío
lo acomodaré hasta que
la aleta dorsal quede en ángulo recto
si logro subirlo
será más difícil utilizar mi cola
no queda más salida
que sacrificar el movimiento
si el ballenato cae
lo separarán de mi lado
y no podré salvarlo
tantas horas huyendo
han agotado mis fuerzas
cómo saber
si las orcas se cansarán
de embestirme
o sucumbiré a sus golpes
Al décimo cuarto golpe
De la sexta orca
El ballenato cayó
Lo mordieron dos veces
Al morir mi cría
El mar se hizo rojo
Al alejarme yo
El sol enrojeció
Atardecía
hace tres días
me dirijo al norte
alejándome de los trabajos
de las devoradoras de lenguas
Cuervo
Si te expulso del nido es porque a tu edad ya es preciso un esfuerzo mayor que abrir el pico para alimentarse. En los parajes en los que extensas bandadas de cuervos deambulen, deberás permanecer, en esos países abundará la carroña. Han de llegar a ti aves mayores que te robarán las presas, en ese caso, ódialas, no te queda otro remedio. Te reconocerán por tu inteligencia, tu pico beberá de todos los cántaros, con ingenio encontrarás maneras. Evita la ventana, el alféizar, pero si alguna vez llegas a la casa de un hombre, háblale claro de modo que te entienda. Incuba por veinte días tus huevos. Luego expulsa a tus crías, no hay necesidad de mayor espera.
Animal (La caída, 2017)
